Semillas en resistencia:
Conversación con Tania Monserrat Tellez "Sin maíz no hay país"
Durante el encuentro ECOVIDA 2025, realizado en Manizales, la Jornada Semillas Bien Común reunió voces de Colombia y América Latina para reflexionar sobre los nuevos desafíos que enfrentan las semillas nativas y criollas. Entre ellas estuvo Tania Monserrat Téllez Serrano, invitada internacional desde México, integrante de la Fundación Semillas de Vida y de la campaña “Sin maíz no hay país”, una de las iniciativas más emblemáticas en defensa del maíz nativo en la región.
Tania participó como panelista en la conferencia “Estrategias de resistencia frente a las nuevas formas de despojo de nuestras semillas”. Su intervención dejó una profunda resonancia en los espacios de ECOVIDA y en las reflexiones de la Red de Semillas Libres de Colombia, gracias a su mirada crítica, rigurosa y profundamente comprometida con los bienes comunes. Esta entrevista, realizada en el marco del evento, recoge su voz y su llamado urgente para tejer resistencias continentales.
Desde tu experiencia en México, ¿Cuáles consideras que son hoy las principales amenazas para las semillas nativas y criollas en América Latina?
Tania Monserrat: “Hoy enfrentamos un panorama complejo, donde conviven viejas y nuevas amenazas para nuestras semillas nativas y criollas. Por un lado, sigue presente el riesgo asociado a la liberación —tanto legal como ilegal— de cultivos genéticamente modificados. Los mecanismos de bioseguridad que deben evitar la contaminación por flujo génico son insuficientes, y además estamos viendo la aparición de nuevos organismos modificados, como los editados genéticamente, que prácticamente no tienen regulación.
Otra amenaza que continúa latente es la presión por adoptar la UPOV-91. Algunos países de la región aún se resisten a adherirse a este convenio, mientras que otros ya lo aprobaron y están experimentando una profundización preocupante de la propiedad intelectual sobre las variedades vegetales.
A esto se suma la creciente concentración corporativa del mercado de semillas a nivel mundial, una tendencia que se refleja de manera muy clara en cada contexto nacional y que desplaza a las agricultoras y agricultores que han custodiado estas semillas por generaciones.
Finalmente, las nuevas tecnologías aplicadas a la secuenciación y modificación genética están abriendo paso a otras formas de despojo. Hoy se están creando nuevos tipos de ‘semilla-mercancía’ sin los estándares de inocuidad que exigían los OGM convencionales, lo cual representa un riesgo enorme para nuestra biodiversidad y para los sistemas tradicionales de cuidado y reproducción de las semillas.”
En tu conferencia mencionaste “nuevas formas de despojo”. ¿Podrías ampliar a qué te refieres y cómo se están manifestando actualmente?
Tania Monserrat: “El despojo genético tradicional se basaba en la extracción física de material biológico, a partir del cual con la aplicación de técnicas de la ingeniería genética se realizan modificaciones genéticas susceptibles de ser patentadas, dando lugar al fenómeno de la biopiratería como una forma de despojo genético. Sin embargo, con el desarrollo de nuevas tecnologías digitales, los recursos genéticos son desmaterializados a través de la secuenciación digital, para ser convertidos en Secuencias de Información Digital (DSI, por sus siglas en inglés), por lo cual ya no es necesario el acceso al material físico para realizar modificaciones genéticas y crear nuevos productos de la biotecnología. En ese sentido, nos encontramos ante una nueva forma de despojo genético, cuya operación avanza de manera acelerada, frente a un prácticamente nulo marco legal a nivel internacional para su regulación. Actualmente, se manifiesta en proyectos de digitalización de especies vegetales de bancos de semillas del mundo, en el marco de instituciones como el CIMMYT en México y el banco de germoplasma “Semillas del Futuro” en Colombia. La información digitalizada es puesta a disposición de científicos de todo el mundo, sin mecanismos de trazabilidad o control sobre sus usos y potencial privatización”.
¿Qué estrategias de resistencia han resultado más efectivas en México y podrían ser inspiradoras para Colombia?
Tania Monserrat: “Luego de la emisión de la Sentencia T-247 en 2023, Colombia se encuentra en un proceso de discusión sobre los mecanismos jurídicos y evaluaciones técnicas que permitan controlar y evitar la contaminación de los maíces criollos en los territorios indígenas, así como de la elaboración de un marco normativo para la protección, conservación y producción de las semillas nativas y criollas.
En México, en 2013 un colectivo de personas campesinas, científicas, académicas, artistas, entre otros, así como de organizaciones de la sociedad civil, interpuso una demanda colectiva contra las entonces Secretarías de Agricultura (SAGARPA) y de Medio Ambiente (SEMARNAT), además de las empresas Monsanto (ahora Bayer-Monsanto), Syngenta, Dow Agrosciences y PHI México (hoy Corteva). El objetivo de la demanda es que las autoridades federales declaren: 1) que la siembra de maíz genéticamente modificado (GM) en México afectaría el derecho humano a la diversidad biológica de los maíces nativos, así como los derechos a la alimentación, a la salud y culturales de las generaciones presentes y futuras, y 2) que negaran de forma permanente los permisos de liberación y siembra de maíz genéticamente modificado en el país, que es el centro de origen y diversificación genética del maíz.
Con esta demanda se logró la suspensión inmediata y el cese de todas las actividades tendientes a otorgar permisos de liberación al ambiente de maíz GM en todo el territorio nacional, mientras se resuelve el juicio. Aunque la Demanda colectiva continúa en proceso luego de 12 años, con trabajo desde las organizaciones sociales se logró una reforma constitucional a los artículos 4 y 27 en marzo de 2025, a través de la cual se prohibió la siembra de maíz genéticamente modificado en México, así que esta disposición ya no depende del juicio de la Demanda Colectiva.
Considero que, en el marco de la Sentencia T-247, la Demanda y la reforma constitucional podrían ser un referente, en lo relativo a la negación de permisos de siembra en todo el territorio nacional. Aunque la Sentencia T-247 se centra en los territorios indígenas, es imposible contener el flujo génico y todo el territorio colombiano debe ser considerado como susceptible de ser protegido ante la amenaza de la contaminación genética”.
¿Qué papel juega la articulación entre campesinos, pueblos originarios y consumidores urbanos en la defensa del maíz y las semillas nativas?
Tania Monserrat: “La articulación entre estos sectores es fundamental en la defesa de las semillas nativas y particularmente del maíz, pues la semilla se defiende sembrándola, diversificándola ciclo agrícola tras ciclo agrícola, a través de prácticas culturales ancestrales que conservan los pueblos indígenas y que permiten a millones de personas continuar consumiendo maíces nativos. En ese sentido, el maíz nativo se defiende sembrándolo y consumiéndolo, para lo cual tanto campesinos, pueblos originarios y consumidores somos fundamentales”.
¿Cómo podemos fortalecer los lazos entre las luchas por las semillas en México y Colombia desde una perspectiva latinoamericana y de los bienes comunes?
Tania Monserrat: “Considero que las luchas se fortaleces de diversas formas. El primer paso fundamental es conocernos y reconocer las luchas que llevamos en distintos rincones de la región, con nuestros propios contextos problemáticos y estrategias. Tener consciencia de las estrategias de defensa de las semillas que hemos construido en cada experiencia nos permite fortalecer a su vez nuestros propios espacios de trabajo colectivo. Asimismo, conocer los problemas que enfrentamos nos dota de herramientas para visualizar posibles realidades futuras en nuestros propios países. Además, solo conociéndonos podemos generar mecanismos eficientes de comunicación, que permitan reaccionar de forma articulada a nivel regional en caso de que exista alguna coyuntura crítica en la cual sea de utilidad el apoyo desde otros países, ya sea desde la divulgación, hasta el posicionamiento de aliados”.
¿Qué mensaje te gustaría dejarle a las custodias y guardianas de semillas de la Red de Semillas Libres de Colombia tras este encuentro?
Tania Monserrat: “Su esfuerzo organizativo es inspirador para pensar en otras formas de construir las luchas por la defensa de las semillas en el mundo. El trabajo en territorio que caracteriza a la Red atiende el nodo central de cualquier estrategia de defensa de las semillas: sembrar nuestras semillas nativas siempre será la mejor forma de defenderlas y la RSLC dota de las herramientas para continuar haciéndolo.
Las amenazas que enfrentamos no son menores: gigantes corporativos al asecho de nuestras semillas, gobiernos con políticas agrícolas que difícilmente pueden despojarse del carácter capitalista del Estado, crisis climática que ya nos alcanzó, entre otras, Sin embargo, no importando que llevamos décadas enfrentando estas amenazas, hemos logrado organizarnos para continuar conservando, sembrando contra corriente y consumiendo nuestras semillas nativas”.
La conversación con Tania Monserrat Téllez, realizada por el equipo de la Red de Semillas Libres de Colombia, dejó claro que la defensa de las semillas es una lucha continental que se sostiene en el intercambio, la solidaridad y la memoria viva de los pueblos. Sus reflexiones nos dan luces sobre las amenazas que avanzan —desde la digitalización genética y la presión corporativa global hasta las regulaciones que buscan privatizar la vida—, pero también revelan el enorme poder que tienen las comunidades para resistir sembrando, organizándose y construyendo marcos legales que protejan los bienes comunes.
En tiempos de crisis climática y despojos cada vez más preferidos, Tania nos recuerda que la resistencia se siembra en cada territorio que cuida sus semillas, en cada familia campesina que conserva su diversidad, en cada red que se articula para defender la autonomía y la vida. Su paso por ECOVIDA reafirmó que esta es una lucha posible y urgente, y que América Latina tiene la fuerza, la memoria y las manos para sostenerla.
Desde la Red de Semillas Libres de Colombia y Semilla Nativa, esta entrevista se convierte en un puente más dentro de ese camino compartido, seguir tejiendo alianzas, sembrar futuro desde la raíz y mantener viva la defensa de nuestras semillas como un acto colectivo, profundo y profundamente necesario.
Fotos: Roger García
Entrevista: Viviana Sánchez Prada – Comunicaciones Red de Semillas Libres de Colombia (RSLC).